Querido diario:
Siete semanas!!! Se dice pronto. Siete semanas en las que he salido un total de 12 veces a la calle.
Si la semana pasada se hablaba de la famosa desescalada, esta semana ya hemos conocido cómo será. Bueno, lo hemos intuido... porque la explicación del presidente de nuestro Gobierno era de traca, menos mal que luego dejaba los apuntes.
De momento, seguimos en estado de alarma y esta semana ya podemos salir todos a la calle, incluso podemos correr!!! Pero eso sí, por franjas horarias y siguiendo un orden: primero los deportistas y la gente que quiera dar un paseo, luego las personas mayores y después los niños.
Mientras, me imagino cómo será eso que el presi, mientras presentaba las fases de la desescalada, denominó “volver a la nueva normalidad”. La fase final. “La nueva normalité” cómo empieza a llamarse en los círculos finos. Para empezar, esto es un poco incongruente, pues, si nunca hemos estado en esa normalidad, cómo es posible volver a ella...
El lunes empieza el camino hacia esa normalidad extraña. Es la denominada Fase 0 y en ella no se puede hacer mucho, salvo pedir comida para llevar en bares y restaurantes y ponerse en lista de espera para que te atiendan en algunos comercios previa cita. Habrá que pedirle raciones al bar de abajo para disfrutar en confinamiento porque esta situación puede ser su ruina.
Porque esa es otra de las secuelas que nos ha dejado el virus chino: la ruina del país, una tasa de paro cercana al 15% y la economía por los suelos. De esta va a costar salir y todos tendremos que arrimar el hombro.
Estado y comunidades autónomas van preparando esa desescalada en diversos ámbitos. Yo imaginaba que cuando saliéramos de nuevo a la calle iríamos con lecciones aprendidas: como apostar por lo sostenible y ecológico y, para empezar, y con el fin de evitar contagios, se pide utilizar el transporte privado... vaya...
Yo esperaba una sociedad más organizada y solidaria, donde la salud y la responsabilidad fueran prioritarias a la presencia y a la masificación, pero siempre hay irresponsables que pueden dar al traste con todo el trabajo de estas semanas, ya sean políticos o civiles. Otra decepción. De hecho esta semana ese ha sido mi sentimiento dominante.
Los aplausos ya son más débiles y las redes sociales se llenan de manifestaciones virtuales de sanitarios que piden que no se aplauda. Que lo que quieren son test y protección. Menos aplausos y más dignidad. Los hospitales improvisados empiezan a desmantelarse y las UCIS empiezan a liberarse, así que muchas personas dejan de ser necesarias y ven finalizado su contrato por un valor irrisorio, después de haberse jugado su vida... Espero que este sea uno de los asuntos que se trate en esa nueva etapa que nos espera.
Aunque parece que se ve luz al final del túnel, seguimos dentro de él... Pero hay quien no lo ve así y se para de charleta con el vecino como si no pasara nada. Cierto es que la famosa curva ya va en picado, pero se siguen reportando contagios y víctimas... y recuperados!!! Mientras escribo esto ya han superado al bicho 117.000 personas.
Mañana yo saldré a correr y a dedicar mis primeros kilómetros al aire libre a 25.000 personas y a todos aquellos que lo han dado todo durante este tiempo y lo siguen dando. Por ellos mi aplauso y mi primera carrera fuera de casa.
"Para que una profesión se mantenga en plena eficiencia es menester que exista siempre en ella un grupo disidente, resuelto a no hacerse solidario ni responsable de los vicios profundos que el resto del "cuerpo" cultiva y favorece. Sólo ese grupo se encontrará siempre en limpio y podrá salvar ante el público la profesión, atrayendo sobre sí el respeto y la autoridad necesarios". Ortega y Gasset
sábado, 2 de mayo de 2020
sábado, 25 de abril de 2020
Semana 6
Querido diario:
Yo ya no salgo... Ya he integrado del todo (deporte incluido) mi rutina en el encierro... así que cuando empecemos a salir voy a echar de menos aspectos de mi nueva rutina, sobre todo el teletrabajo...
Y es que en esta semana el desconfinamiento, la desescalada, el fin del encierro... ha sido el trending topic. Primero para los niños, que han pasado de poder acompañar a sus padres a hacer la compra y a la farmacia (grandes sitios para ir con un niño pequeño), a pasear con un adulto, durante una hora, y en un entorno de un kilómetro como máximo alrededor de su domicilio.
El resto en casita y salir lo justo, que todavía queda... Por Internet se mueven varios supuestos sobre el proceso, pero todavía nada es seguro. Lo que está claro es que vamos a tardar en compartir momentos más allá del zoom o el Skype.
Ya se va notando el cansancio. El aplauso de las 20 horas cada vez es más apagado y nuestros héroes van volviendo a sus casas a encerrarse y aislarse, porque a muchos no se les ha hecho todavía test y más vale prevenir. Y lo peor, muchos se encuentran con el rechazo de sus vecinos. Hay que ser... Pero ellos siguen luchando, aunque no tengan las condiciones necesarias de seguridad. Por eso, estos días no piden aplausos, piden ayuda y que la gente se solidarice con ellos. No merecen ese tratamiento...
Por mi parte sigo sacando provecho de esto. Al estudio y visionado de series le uno el de vídeos y webinars. Esta semana recordé los tiempos de la facultad en una clase sobre redacción periodística y fake news con Juan Luis Cebrián, ahora presidente de Honor de El País y autor del libro apocalíptico “La red” que tuve que leerme en la facultad. Ya en 1998, con Internet llamando a la puerta, Cebrián hablaba de la revolución que supondría el nuevo mundo que se avecinaba.
En mi lista de nuevas rutinas he terminado de leerme un libro que dejé colgado. Una serie de pequeñas historias protagonizadas por mujeres. Por supuesto todo digital. Benditos Kindle y Apple Books.
Como nos enseñó la directora de la principal agencia de comunicación de China a los que asistimos a su charla virtual, en China los bytes han sustituido a lo analógico, pues el objetivo es que haya el menos contacto posible con lo exterior. Me llamó la atención que la campaña de una importante marca de deporte venerada por los runners decidiera lanzar sus nuevas zapatillas centrándose en los repartidores (otros héroes) y no en los corredores.
Hablando de correr... mientras escribo esto, en condiciones normales habría estado preparando todo para mañana madrugar e ir a correr una de las citas más importantes del calendario runnero del año: la media y maratón de Madrid. Al final la corro!!... en casa... Va a ser especial, pues va dedicada a quienes este bicho ha borrado sus ilusiones y en favor de una organización que trabaja para que aquellos a los que, no la enfermedad, pero sí la situación, les ha dejado en desventaja. Por ellos van mis paseos del domingo por casa, espero que mis vecinos sean comprensivos...
Más de 95.000 recuperados!!! Un día menos...
Yo ya no salgo... Ya he integrado del todo (deporte incluido) mi rutina en el encierro... así que cuando empecemos a salir voy a echar de menos aspectos de mi nueva rutina, sobre todo el teletrabajo...
Y es que en esta semana el desconfinamiento, la desescalada, el fin del encierro... ha sido el trending topic. Primero para los niños, que han pasado de poder acompañar a sus padres a hacer la compra y a la farmacia (grandes sitios para ir con un niño pequeño), a pasear con un adulto, durante una hora, y en un entorno de un kilómetro como máximo alrededor de su domicilio.
El resto en casita y salir lo justo, que todavía queda... Por Internet se mueven varios supuestos sobre el proceso, pero todavía nada es seguro. Lo que está claro es que vamos a tardar en compartir momentos más allá del zoom o el Skype.
Ya se va notando el cansancio. El aplauso de las 20 horas cada vez es más apagado y nuestros héroes van volviendo a sus casas a encerrarse y aislarse, porque a muchos no se les ha hecho todavía test y más vale prevenir. Y lo peor, muchos se encuentran con el rechazo de sus vecinos. Hay que ser... Pero ellos siguen luchando, aunque no tengan las condiciones necesarias de seguridad. Por eso, estos días no piden aplausos, piden ayuda y que la gente se solidarice con ellos. No merecen ese tratamiento...
Por mi parte sigo sacando provecho de esto. Al estudio y visionado de series le uno el de vídeos y webinars. Esta semana recordé los tiempos de la facultad en una clase sobre redacción periodística y fake news con Juan Luis Cebrián, ahora presidente de Honor de El País y autor del libro apocalíptico “La red” que tuve que leerme en la facultad. Ya en 1998, con Internet llamando a la puerta, Cebrián hablaba de la revolución que supondría el nuevo mundo que se avecinaba.
En mi lista de nuevas rutinas he terminado de leerme un libro que dejé colgado. Una serie de pequeñas historias protagonizadas por mujeres. Por supuesto todo digital. Benditos Kindle y Apple Books.
Como nos enseñó la directora de la principal agencia de comunicación de China a los que asistimos a su charla virtual, en China los bytes han sustituido a lo analógico, pues el objetivo es que haya el menos contacto posible con lo exterior. Me llamó la atención que la campaña de una importante marca de deporte venerada por los runners decidiera lanzar sus nuevas zapatillas centrándose en los repartidores (otros héroes) y no en los corredores.
Hablando de correr... mientras escribo esto, en condiciones normales habría estado preparando todo para mañana madrugar e ir a correr una de las citas más importantes del calendario runnero del año: la media y maratón de Madrid. Al final la corro!!... en casa... Va a ser especial, pues va dedicada a quienes este bicho ha borrado sus ilusiones y en favor de una organización que trabaja para que aquellos a los que, no la enfermedad, pero sí la situación, les ha dejado en desventaja. Por ellos van mis paseos del domingo por casa, espero que mis vecinos sean comprensivos...
Más de 95.000 recuperados!!! Un día menos...
domingo, 19 de abril de 2020
Semana 5
Querido diario:
Esta semana ha sido como montar en una montaña rusa con triple looping. El confinamiento empieza a pesar en el ánimo...
Estos días me he dedicado sobre todo a meditar, estudiar y leer. De repente te miras las manos y tocas la nada... lo que te recuerda que eso será lo que puedas tocar durante mucho tiempo cuando estés con otra persona... que triste, con lo bien que vienen los abrazos. Las palabras están bien y animan, pero un abrazo es reconfortante y va a pasar muuuucho tiempo para darlo y recibirlo.
He terminado de leer uno de los mejores libros que hay sobre la resiliencia. Dícese de la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas, y el gran tratado es de Víctor Frankl, superviviente a varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz y Dachau.
Mientras, el Gobierno cada día da las cifras de la evolución de la pandemia y novedades al respecto. Desconozco si la curva baja, se mantiene, sigue subiendo... he perdido la cuenta y ya no me fío, pues tan pronto baja como sube. Lo que no para de aumentar, aunque a un ritmo más lento, son las víctimas. Mientras escribo esto han superado las 20.000 (por fortuna las personas que han superado el Covid-19 también aumenta y está cerca de los 75.000!!).
Cifras... Como decía Víctor Frankl se nos olvida que detrás de estos números había unas ilusiones, un futuro, una vida, una persona, un nombre...
Los aplausos y los agradecimientos continúan. Ya son más cortos y menos intensos.. pero al finalizarlos no nos metemos en casa. Nos quedamos asomados a la ventana mientras nos miramos entre nosotros expresando una mezcla de extrañeza, de esperanza, de desánimo... hasta que pasa un coche de Policía o de Protección Civil que es cuando el aplauso se retoma y se vuelve más intenso. Ellos saben la realidad de lo que hay fuera y de lo que nos protegemos. A nosotros solo nos llegan datos y vídeos de sanitarios bailando y políticos hablando, peleándose e improvisando.
Mientras llega la ansiada cura o la vacuna solo nos queda ser responsables con nosotros y con el resto y quedarnos en casa.
Ya queda menos...
Dilegua, oh notte
Tramontate, stelle
Tramontate, stelle
All'alba vincerò
vinceremo...
Esta semana ha sido como montar en una montaña rusa con triple looping. El confinamiento empieza a pesar en el ánimo...
Estos días me he dedicado sobre todo a meditar, estudiar y leer. De repente te miras las manos y tocas la nada... lo que te recuerda que eso será lo que puedas tocar durante mucho tiempo cuando estés con otra persona... que triste, con lo bien que vienen los abrazos. Las palabras están bien y animan, pero un abrazo es reconfortante y va a pasar muuuucho tiempo para darlo y recibirlo.
He terminado de leer uno de los mejores libros que hay sobre la resiliencia. Dícese de la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas, y el gran tratado es de Víctor Frankl, superviviente a varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz y Dachau.
Mientras, el Gobierno cada día da las cifras de la evolución de la pandemia y novedades al respecto. Desconozco si la curva baja, se mantiene, sigue subiendo... he perdido la cuenta y ya no me fío, pues tan pronto baja como sube. Lo que no para de aumentar, aunque a un ritmo más lento, son las víctimas. Mientras escribo esto han superado las 20.000 (por fortuna las personas que han superado el Covid-19 también aumenta y está cerca de los 75.000!!).
Cifras... Como decía Víctor Frankl se nos olvida que detrás de estos números había unas ilusiones, un futuro, una vida, una persona, un nombre...
Los aplausos y los agradecimientos continúan. Ya son más cortos y menos intensos.. pero al finalizarlos no nos metemos en casa. Nos quedamos asomados a la ventana mientras nos miramos entre nosotros expresando una mezcla de extrañeza, de esperanza, de desánimo... hasta que pasa un coche de Policía o de Protección Civil que es cuando el aplauso se retoma y se vuelve más intenso. Ellos saben la realidad de lo que hay fuera y de lo que nos protegemos. A nosotros solo nos llegan datos y vídeos de sanitarios bailando y políticos hablando, peleándose e improvisando.
Mientras llega la ansiada cura o la vacuna solo nos queda ser responsables con nosotros y con el resto y quedarnos en casa.
Ya queda menos...
Dilegua, oh notte
Tramontate, stelle
Tramontate, stelle
All'alba vincerò
vinceremo...
domingo, 12 de abril de 2020
Semana 4
Querido diario:
Mientras escribo estas líneas recuerdo tristemente que tenía que estar disfrutando de unos días entre amigos en Asturias. Es Semana Santa y, en lugar de estar descansando en el pueblo o, como iba a ser este año, en el Paraíso Natural, me encuentro en casa. Recuerdo que desde que ese viaje empezó a gestarse a la vuelta de una carrera en León lo estábamos preparando con mucha ilusión. Habíamos alquilado una casita a poca distancia de la Ruta del Cares y, antes de que esto empezara, estuvimos hablando de qué lugares visitar, cómo organizar las comidas, el transporte... A las pocas semanas anulamos la reserva...
Estamos en la semana 4 y, según ha aprobado el Gobierno hace unos días, nos quedan dos más y luego empezará la vuelta a la normalidad. Si te digo la verdad, el volver a meterme en el Metro con eso suelto y sin mascarilla y protección, me genera un poco de ansiedad...
Yo creo que vamos a estar más tiempo en casa, aunque en breve la gente que no puede teletrabajar vuelve a sus puestos y no sé yo... Mientras escribo esto, hemos superado los 160.000 contagiados, más de 16.000 muertos y cerca de 60.000 recuperados!! (este es el mejor dato).
Esta semana he continuado disfrutando de eventos online. El otro día me llegó un enlace para asistir a una manifestación a través de YouTube, pero decidí que era mejor hacer un dibujo para enviar al hospital provisional que se ha instalado en IFEMA.
Estos días, sobre todo, he estado viendo entrevistas con expertos y ponencias variadas que me ayuden a darle sentido a esto y a encontrar sus aprendizajes.
Otra de las iniciativas que se está realizando durante estos días es la de hacer llegar una carta a los enfermos de coronavirus que se encuentran ingresados en los hospitales. Después de muchas vueltas, al final conseguí escribir algo decente para enviar al 12 de Octubre, que es donde he decidido que esté mi destinatario. Es difícil escribir palabras de ánimo para alguien que no conoces y que encima lo está pasando tan mal, no solo por la enfermedad, sino también por el hecho de estar solo y no tener la mano de un ser querido cerca. Esto es lo cruel de esta pandemia...
El mundo ha cambiado tanto en pocos meses....
La gente comienza a aplaudir. Yo hoy no saldré a la ventana y permaneceré en silencio en señal de respeto de 16.000 vidas.
domingo, 5 de abril de 2020
Semana 3
Querido diario:
Me pregunto si cuando termine esto mis manos volverán a ser como antes...
Decirte que, como decía Dorothy en “El Mago de Oz” (1939), “se está mejor en casa que en ningún sitio” y, oye, que no se está mal... luego cuando pueda me va a costar salir y todo...
Lo tengo todo al alcance de la mano y he descubierto las bondades de pedir productos frescos a domicilio. Con tal de no salir...
Incluso antes mi bandeja de hotmail estaba llena de ofertas para ir a ver conciertos y ahora me mandan enlaces para ver a solistas cantando en su casa y la cosa está muy interesante porque ahora están ya los americanos en cuarentena así que este fin de semana he conocido el salón de Alicia Keys...
Mientras escribo esto miro el calendario. Marcado en rojo pone “preparar la maleta”... vaya revés...
Me acuerdo de la Nochevieja, cuando brindábamos por un año redondo y lo que va siendo redondo son las cifras que nos está dejando. Aquí en España hemos superado los 120.000 contagios y llevamos cerca de 12.000 fallecidos. Pero hoy te subrayo a quienes han podido con esto y que ya son cerca de 35.000 personas 💪🏻💪🏻💪🏻.
Llevamos una semana llegando al pico de la curva de los contagios y parece que ya está más cerca. Aunque, bueno, según parece, esto no es como escalar el Everest, que tocas cima y bajas, sino que los expertos lo comparan más con el Kilimanjaro, ya que una vez que subamos habrá una especie de meseta antes de empezar el descenso, que cosas...
El presi nos acaba de decir que vamos a estar otros 15 días más en casa y quiza luego otros 15, según ha dejado caer. Me pregunto ¿quién le hace los discursos? ¿Cómo se puede decir tan poco en tanto?
Cambiando de tema... esta semana se han hecho virales las listas sobre las enseñanzas de esto y qué haremos en cuanto acabe esto. Si te soy sincera, creo que ahora pensamos mucho en esta situación, pero, cuando recuperemos la normalidad, salvo que guardaremos la distancia, nos lavaremos más las manos y llevaremos mascarilla como un complemento más, no creo que cambie nada.
No aprendimos nada del 2008 y ahora tenemos una más gorda... a ver si esta vez vemos lo de verdad merece la pena y nuestro ritmo de vida se relaja...
Yo lo que creo es que las primeras semanas nos pondremos como locos a buscarnos para, aunque sea a la japonesa, darnos esos besos y abrazos que tanto echamos de menos y cuadrar agendas va a ser complicado... si ya cuesta cuadrar videoconferencias!!!
Cuando vuelva la luz... va a ser muy grande...
Ganas...
Me pregunto si cuando termine esto mis manos volverán a ser como antes...
Decirte que, como decía Dorothy en “El Mago de Oz” (1939), “se está mejor en casa que en ningún sitio” y, oye, que no se está mal... luego cuando pueda me va a costar salir y todo...
Lo tengo todo al alcance de la mano y he descubierto las bondades de pedir productos frescos a domicilio. Con tal de no salir...
Incluso antes mi bandeja de hotmail estaba llena de ofertas para ir a ver conciertos y ahora me mandan enlaces para ver a solistas cantando en su casa y la cosa está muy interesante porque ahora están ya los americanos en cuarentena así que este fin de semana he conocido el salón de Alicia Keys...
Mientras escribo esto miro el calendario. Marcado en rojo pone “preparar la maleta”... vaya revés...
Me acuerdo de la Nochevieja, cuando brindábamos por un año redondo y lo que va siendo redondo son las cifras que nos está dejando. Aquí en España hemos superado los 120.000 contagios y llevamos cerca de 12.000 fallecidos. Pero hoy te subrayo a quienes han podido con esto y que ya son cerca de 35.000 personas 💪🏻💪🏻💪🏻.
Llevamos una semana llegando al pico de la curva de los contagios y parece que ya está más cerca. Aunque, bueno, según parece, esto no es como escalar el Everest, que tocas cima y bajas, sino que los expertos lo comparan más con el Kilimanjaro, ya que una vez que subamos habrá una especie de meseta antes de empezar el descenso, que cosas...
El presi nos acaba de decir que vamos a estar otros 15 días más en casa y quiza luego otros 15, según ha dejado caer. Me pregunto ¿quién le hace los discursos? ¿Cómo se puede decir tan poco en tanto?
Cambiando de tema... esta semana se han hecho virales las listas sobre las enseñanzas de esto y qué haremos en cuanto acabe esto. Si te soy sincera, creo que ahora pensamos mucho en esta situación, pero, cuando recuperemos la normalidad, salvo que guardaremos la distancia, nos lavaremos más las manos y llevaremos mascarilla como un complemento más, no creo que cambie nada.
No aprendimos nada del 2008 y ahora tenemos una más gorda... a ver si esta vez vemos lo de verdad merece la pena y nuestro ritmo de vida se relaja...
Yo lo que creo es que las primeras semanas nos pondremos como locos a buscarnos para, aunque sea a la japonesa, darnos esos besos y abrazos que tanto echamos de menos y cuadrar agendas va a ser complicado... si ya cuesta cuadrar videoconferencias!!!
Cuando vuelva la luz... va a ser muy grande...
Ganas...
sábado, 28 de marzo de 2020
Semana 2
Querido diario:
Segunda semana de encierro y lo que te rondaré morena.., porque por lo menos nos quedan otras dos semanas más en casa, hasta que empiece a bajar la maldita curva.
El otro día meditando tumbada en el suelo del salón mientras seguía una clase de yoga por Instagram, tuve la sensación de estar en un capítulo de “Black Mirror”, concretamente el segundo de la primera temporada. Ese en el que vivían en una habitación y se dedicaban a pedalear para generar energía y méritos. En este caso, el mérito es quedarte en casa y el premio no acabar infectado. De película de terror o videojuego...
Como me encuentro mejor y creo que ya he guardado la cuarentena en el caso en el que tuviera el bicho (bueno esto es un decir porque aquí cada uno te dice una cosa), el viernes viví la experiencia de ir a comprar. Antes de entrar te tienes que preparar como si fueras a un quirófano: desinfectar manos y poner guantes con los que haces la compra, procurando no cruzarte a nadie por los pasillos. Desafortunadamente a las horas a las que fui ya quedaba poco donde elegir. “Los juegos del hambre” fue otra peli que me vino a la memoria en ese momento. La de “Contagio” por descontado, desde que empezaron a llegar las noticias de China...
Y luego está el protocolo de llegada a casa: no tocar nada, lavado de manos, vaciado y desinfección de carro de la compra, lavado de manos, desinfección de pomos y llaves, lavado de manos, desinfección de teléfono móvil, lavado de manos, desinfección de la compra, lavado de manos, desinfección de zapatos, lavado de manos y finalmente desnudarse, meter la ropa en la lavadora y a la ducha directa. Estrés es poco...
Así pasa, que, como si fuera Lady Macbeth, de tanto lavar las manos, al final del día parecen de un extra de “The walking dead”. Menos mal que la vaselina que compré para las rozaduras cuando hice el Camino ha venido al rescate.
Cada vez que me acuesto pienso que vuelvo a la rutina, que el despertador volverá a sonar a las 5:40 y después de trabajar iré al gimnasio, a correr, a clase, a mis cañas runneras de los viernes... Pero no... me siento en mi despacho y el resto del día transcurre en casa...
Solo respiro cuando salgo a la ventana a aplaudir por las tardes y no mucho, que el maldito virus se queda en aerosoles y a ver si va a toser algún vecino...
Estamos escalando la curva de contagios y es muy dramático. Ya nos lo dijeron los del Gobierno: esta semana va a ser la peor. La verdad es que yo no les creo nada y cada día es una nueva cagada. Mientras, los hospitales rebosan y los sanitarios, sin protección porque no les llega, se enfrentan al virus a porta gayola. Casi alcanzamos los 6.000 muertos y más de 72.000 personas contagiadas.
Con estas cifras el Gobierno decidió esta semana ampliar el plazo de Estado de Alarma y que sigamos confinados. Mientras, fuera se libra una guerra contra un jodido virus que está mermando a la población mundial y que va a vencer la solidaridad. Porque si no es por la gente, esto no se para... La gente cose mascarillas, imprime pantallas de proyección y se organizan miles de actos para recaudar dinero para proteger a nuestros héroes, ya que nuestros políticos no hacen mucho por ellos... People have the power, que canta Patti Smith. O como ha dicho el Papa Francisco “nadie se salva solo”.
Por el WhatsApp llega de todo y, junto a vídeos de situaciones reales, parodias y memes, llegan muchos bulos y noticias y gráficos que asustan.
De hecho, estoy dejando de ver las noticias para que no crezca mi ansiedad y centrarme en la música y los directos de Instagram.
Hablando de música... hoy también me despido con ella. Esta semana se dio a conocer esta canción, a ver si te gusta...
https://youtu.be/fj4vTobOSkk
Segunda semana de encierro y lo que te rondaré morena.., porque por lo menos nos quedan otras dos semanas más en casa, hasta que empiece a bajar la maldita curva.
El otro día meditando tumbada en el suelo del salón mientras seguía una clase de yoga por Instagram, tuve la sensación de estar en un capítulo de “Black Mirror”, concretamente el segundo de la primera temporada. Ese en el que vivían en una habitación y se dedicaban a pedalear para generar energía y méritos. En este caso, el mérito es quedarte en casa y el premio no acabar infectado. De película de terror o videojuego...
Como me encuentro mejor y creo que ya he guardado la cuarentena en el caso en el que tuviera el bicho (bueno esto es un decir porque aquí cada uno te dice una cosa), el viernes viví la experiencia de ir a comprar. Antes de entrar te tienes que preparar como si fueras a un quirófano: desinfectar manos y poner guantes con los que haces la compra, procurando no cruzarte a nadie por los pasillos. Desafortunadamente a las horas a las que fui ya quedaba poco donde elegir. “Los juegos del hambre” fue otra peli que me vino a la memoria en ese momento. La de “Contagio” por descontado, desde que empezaron a llegar las noticias de China...
Y luego está el protocolo de llegada a casa: no tocar nada, lavado de manos, vaciado y desinfección de carro de la compra, lavado de manos, desinfección de pomos y llaves, lavado de manos, desinfección de teléfono móvil, lavado de manos, desinfección de la compra, lavado de manos, desinfección de zapatos, lavado de manos y finalmente desnudarse, meter la ropa en la lavadora y a la ducha directa. Estrés es poco...
Así pasa, que, como si fuera Lady Macbeth, de tanto lavar las manos, al final del día parecen de un extra de “The walking dead”. Menos mal que la vaselina que compré para las rozaduras cuando hice el Camino ha venido al rescate.
Cada vez que me acuesto pienso que vuelvo a la rutina, que el despertador volverá a sonar a las 5:40 y después de trabajar iré al gimnasio, a correr, a clase, a mis cañas runneras de los viernes... Pero no... me siento en mi despacho y el resto del día transcurre en casa...
Solo respiro cuando salgo a la ventana a aplaudir por las tardes y no mucho, que el maldito virus se queda en aerosoles y a ver si va a toser algún vecino...
Estamos escalando la curva de contagios y es muy dramático. Ya nos lo dijeron los del Gobierno: esta semana va a ser la peor. La verdad es que yo no les creo nada y cada día es una nueva cagada. Mientras, los hospitales rebosan y los sanitarios, sin protección porque no les llega, se enfrentan al virus a porta gayola. Casi alcanzamos los 6.000 muertos y más de 72.000 personas contagiadas.
Con estas cifras el Gobierno decidió esta semana ampliar el plazo de Estado de Alarma y que sigamos confinados. Mientras, fuera se libra una guerra contra un jodido virus que está mermando a la población mundial y que va a vencer la solidaridad. Porque si no es por la gente, esto no se para... La gente cose mascarillas, imprime pantallas de proyección y se organizan miles de actos para recaudar dinero para proteger a nuestros héroes, ya que nuestros políticos no hacen mucho por ellos... People have the power, que canta Patti Smith. O como ha dicho el Papa Francisco “nadie se salva solo”.
Por el WhatsApp llega de todo y, junto a vídeos de situaciones reales, parodias y memes, llegan muchos bulos y noticias y gráficos que asustan.
De hecho, estoy dejando de ver las noticias para que no crezca mi ansiedad y centrarme en la música y los directos de Instagram.
Hablando de música... hoy también me despido con ella. Esta semana se dio a conocer esta canción, a ver si te gusta...
https://youtu.be/fj4vTobOSkk
sábado, 21 de marzo de 2020
Semana 1
Querido diario:
Ya llevo una semana en confinamiento (como suena…) y he descubierto que me he vuelto una hipocondríaca de primera. Cada síntoma al que antes no darías ninguna importancia ahora te puede quitar el sueño. Ya he llamado al teléfono de ayuda y me he autoevaluado con una app específica para el coronavirus de la Comunidad de Madrid. Cada nuevo día que me levanto lo tacho cual preso en el calendario de la cocina, ya que el periodo de incubación de esto dicen que es de 5 a 14 días… ya queda menos para llegar a la quincena…
La verdad es que me he creado una rutina y estoy llevando esto del encierro bastante bien. Después de mi ritual para comenzar el día, que empieza como termina, es decir… poniéndome el termómetro… a trabajar. En el trabajo estamos a tope y suelo terminar tarde y para entonces ya ha pasado gran parte del día. Luego a cambiarme de ropa y al salón a hacer deporte con las cientos de propuestas que hay. Al final no voy a echar de menos el gimnasio (sí a los runners). La verdad es que echo de menos a mucha gente, sobre todo a mi familia con la que hablo todas las tardes y así veo las ocurrencias de mi peque. El club del pin también está en mis pensamientos e intentamos hacer videoconferencia para vernos y saber que estamos bien.
A las 8 toca salir a aplaudir, no solo a los sanitarios, cajeros, limpiadores, cuerpos de seguridad y demás currantes que se están dejando en ocasiones la vida porque salgamos de esta, sino también por aquellos que hacemos caso a lo que nos dicen y nos quedamos en casa. Porque esa es la forma que tenemos de aportar nuestro granito de arena en esto que el Gobierno califica de guerra. Responsabilidad y solidaridad. No pide nada…
De fuera llegan noticias tristes. Ya vamos por más de mil muertos en España y la curva de contagios es cada vez más puntiaguda… Yo sigo en casa lavándome las manos, que las tengo agrietadas de tanto hacerlo.
Apenas salgo, pues por mis síntomas no sé si puedo ser un peligro andante, así que tengo un ángel de la guarda que me ayuda a llenar la despensa y yo solo bajo a la calle cuando es imposible cruzarme con nadie para tirar la basura. En este cometido he descubierto lo bien que me viene seguir teniendo elasticidad para abrir con los pies las puertas y no tocar NADA!!!
Estos días muchas canciones me recuerdan a esta situación de la que espero que salgamos con una lección y que cada vez creo más que es una venganza de la Madre Naturaleza, quien, mientras tiene a los humanos cerrados a lo largo del planeta, ella está siendo desentubada.
Te dejo la que me ha rondado hoy la cabeza… porque saldremos de esta, con bajas, eso sí... Ahora voy a llorar mientras aplaudo por la ventana…
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