La verdad es que fue una grata experiencia, no sólo porque aprendí muchas cosas y ya soy toda una businesswoman, sino por la gente que conocí y porque, durante ese tiempo, olvidé mis problemas en España y a España, ya que no ví nada sobre el país en los medios e incluso nos enteramos más tarde de la tragedia aérea. Y es que para muchos ingleses los españoles seguimos siendo como en las películas de Buñuel. Aunque para raritos ellos, que, a pesar de que Darwin fue británico, los ingleses se ríen cuando alguien les dice eso de que el hombre viene del mono... verídico..., por lo menos en las casas en las que se lee The Sun.
Para empezar no conocen a nuestro actual presidente, pero si recuerdan a Aznar porque visitó varias veces el número 10 de Downing Street. Yo también lo hice... pero de lejos. Les llama la atención nuestros "festivales" y que tengamos "Carnivals" en febrero y no en agosto, ya que es una fiesta de color y verano y que nada tiene que ver con Don Carnal y Doña Cuaresma. Entre las fiestas por las que sienten interés está aquella en la que la gente corre delante de los "bulls" o "the tomato's fight" (tomatina), de lo que sí tienen noticia. Bueno yo les contesté que eso de correr rodando un queso colina abajo tampoco era muy normal.... en fin, costumbres. Y es que a los ingleses les importamos poquito. Lo pude ver con los Juegos Olímpicos y los héroes nacionales británicos que compitieron en ellos. A los españoles ni los ví... ni en el medallero...
Curiosa gente los ingleses. Les gusta hablar sobre el tiempo loco que tienen y preguntan por el calor de España y sus playas. Ellos tienen calor, a veces, muy pocas veces, y playa, pero carecen de "sand" y en su lugar tienen unos pedruscos que convierten en ejercicio de riesgo eso de dar un paseo por la orilla.



