Querido diario:
Esta semana ha sido como montar en una montaña rusa con triple looping. El confinamiento empieza a pesar en el ánimo...
Estos días me he dedicado sobre todo a meditar, estudiar y leer. De repente te miras las manos y tocas la nada... lo que te recuerda que eso será lo que puedas tocar durante mucho tiempo cuando estés con otra persona... que triste, con lo bien que vienen los abrazos. Las palabras están bien y animan, pero un abrazo es reconfortante y va a pasar muuuucho tiempo para darlo y recibirlo.
He terminado de leer uno de los mejores libros que hay sobre la resiliencia. Dícese de la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas, y el gran tratado es de Víctor Frankl, superviviente a varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz y Dachau.
Mientras, el Gobierno cada día da las cifras de la evolución de la pandemia y novedades al respecto. Desconozco si la curva baja, se mantiene, sigue subiendo... he perdido la cuenta y ya no me fío, pues tan pronto baja como sube. Lo que no para de aumentar, aunque a un ritmo más lento, son las víctimas. Mientras escribo esto han superado las 20.000 (por fortuna las personas que han superado el Covid-19 también aumenta y está cerca de los 75.000!!).
Cifras... Como decía Víctor Frankl se nos olvida que detrás de estos números había unas ilusiones, un futuro, una vida, una persona, un nombre...
Los aplausos y los agradecimientos continúan. Ya son más cortos y menos intensos.. pero al finalizarlos no nos metemos en casa. Nos quedamos asomados a la ventana mientras nos miramos entre nosotros expresando una mezcla de extrañeza, de esperanza, de desánimo... hasta que pasa un coche de Policía o de Protección Civil que es cuando el aplauso se retoma y se vuelve más intenso. Ellos saben la realidad de lo que hay fuera y de lo que nos protegemos. A nosotros solo nos llegan datos y vídeos de sanitarios bailando y políticos hablando, peleándose e improvisando.
Mientras llega la ansiada cura o la vacuna solo nos queda ser responsables con nosotros y con el resto y quedarnos en casa.
Ya queda menos...
Dilegua, oh notte
Tramontate, stelle
Tramontate, stelle
All'alba vincerò
vinceremo...
"Para que una profesión se mantenga en plena eficiencia es menester que exista siempre en ella un grupo disidente, resuelto a no hacerse solidario ni responsable de los vicios profundos que el resto del "cuerpo" cultiva y favorece. Sólo ese grupo se encontrará siempre en limpio y podrá salvar ante el público la profesión, atrayendo sobre sí el respeto y la autoridad necesarios". Ortega y Gasset
domingo, 19 de abril de 2020
domingo, 12 de abril de 2020
Semana 4
Querido diario:
Mientras escribo estas líneas recuerdo tristemente que tenía que estar disfrutando de unos días entre amigos en Asturias. Es Semana Santa y, en lugar de estar descansando en el pueblo o, como iba a ser este año, en el Paraíso Natural, me encuentro en casa. Recuerdo que desde que ese viaje empezó a gestarse a la vuelta de una carrera en León lo estábamos preparando con mucha ilusión. Habíamos alquilado una casita a poca distancia de la Ruta del Cares y, antes de que esto empezara, estuvimos hablando de qué lugares visitar, cómo organizar las comidas, el transporte... A las pocas semanas anulamos la reserva...
Estamos en la semana 4 y, según ha aprobado el Gobierno hace unos días, nos quedan dos más y luego empezará la vuelta a la normalidad. Si te digo la verdad, el volver a meterme en el Metro con eso suelto y sin mascarilla y protección, me genera un poco de ansiedad...
Yo creo que vamos a estar más tiempo en casa, aunque en breve la gente que no puede teletrabajar vuelve a sus puestos y no sé yo... Mientras escribo esto, hemos superado los 160.000 contagiados, más de 16.000 muertos y cerca de 60.000 recuperados!! (este es el mejor dato).
Esta semana he continuado disfrutando de eventos online. El otro día me llegó un enlace para asistir a una manifestación a través de YouTube, pero decidí que era mejor hacer un dibujo para enviar al hospital provisional que se ha instalado en IFEMA.
Estos días, sobre todo, he estado viendo entrevistas con expertos y ponencias variadas que me ayuden a darle sentido a esto y a encontrar sus aprendizajes.
Otra de las iniciativas que se está realizando durante estos días es la de hacer llegar una carta a los enfermos de coronavirus que se encuentran ingresados en los hospitales. Después de muchas vueltas, al final conseguí escribir algo decente para enviar al 12 de Octubre, que es donde he decidido que esté mi destinatario. Es difícil escribir palabras de ánimo para alguien que no conoces y que encima lo está pasando tan mal, no solo por la enfermedad, sino también por el hecho de estar solo y no tener la mano de un ser querido cerca. Esto es lo cruel de esta pandemia...
El mundo ha cambiado tanto en pocos meses....
La gente comienza a aplaudir. Yo hoy no saldré a la ventana y permaneceré en silencio en señal de respeto de 16.000 vidas.
domingo, 5 de abril de 2020
Semana 3
Querido diario:
Me pregunto si cuando termine esto mis manos volverán a ser como antes...
Decirte que, como decía Dorothy en “El Mago de Oz” (1939), “se está mejor en casa que en ningún sitio” y, oye, que no se está mal... luego cuando pueda me va a costar salir y todo...
Lo tengo todo al alcance de la mano y he descubierto las bondades de pedir productos frescos a domicilio. Con tal de no salir...
Incluso antes mi bandeja de hotmail estaba llena de ofertas para ir a ver conciertos y ahora me mandan enlaces para ver a solistas cantando en su casa y la cosa está muy interesante porque ahora están ya los americanos en cuarentena así que este fin de semana he conocido el salón de Alicia Keys...
Mientras escribo esto miro el calendario. Marcado en rojo pone “preparar la maleta”... vaya revés...
Me acuerdo de la Nochevieja, cuando brindábamos por un año redondo y lo que va siendo redondo son las cifras que nos está dejando. Aquí en España hemos superado los 120.000 contagios y llevamos cerca de 12.000 fallecidos. Pero hoy te subrayo a quienes han podido con esto y que ya son cerca de 35.000 personas 💪🏻💪🏻💪🏻.
Llevamos una semana llegando al pico de la curva de los contagios y parece que ya está más cerca. Aunque, bueno, según parece, esto no es como escalar el Everest, que tocas cima y bajas, sino que los expertos lo comparan más con el Kilimanjaro, ya que una vez que subamos habrá una especie de meseta antes de empezar el descenso, que cosas...
El presi nos acaba de decir que vamos a estar otros 15 días más en casa y quiza luego otros 15, según ha dejado caer. Me pregunto ¿quién le hace los discursos? ¿Cómo se puede decir tan poco en tanto?
Cambiando de tema... esta semana se han hecho virales las listas sobre las enseñanzas de esto y qué haremos en cuanto acabe esto. Si te soy sincera, creo que ahora pensamos mucho en esta situación, pero, cuando recuperemos la normalidad, salvo que guardaremos la distancia, nos lavaremos más las manos y llevaremos mascarilla como un complemento más, no creo que cambie nada.
No aprendimos nada del 2008 y ahora tenemos una más gorda... a ver si esta vez vemos lo de verdad merece la pena y nuestro ritmo de vida se relaja...
Yo lo que creo es que las primeras semanas nos pondremos como locos a buscarnos para, aunque sea a la japonesa, darnos esos besos y abrazos que tanto echamos de menos y cuadrar agendas va a ser complicado... si ya cuesta cuadrar videoconferencias!!!
Cuando vuelva la luz... va a ser muy grande...
Ganas...
Me pregunto si cuando termine esto mis manos volverán a ser como antes...
Decirte que, como decía Dorothy en “El Mago de Oz” (1939), “se está mejor en casa que en ningún sitio” y, oye, que no se está mal... luego cuando pueda me va a costar salir y todo...
Lo tengo todo al alcance de la mano y he descubierto las bondades de pedir productos frescos a domicilio. Con tal de no salir...
Incluso antes mi bandeja de hotmail estaba llena de ofertas para ir a ver conciertos y ahora me mandan enlaces para ver a solistas cantando en su casa y la cosa está muy interesante porque ahora están ya los americanos en cuarentena así que este fin de semana he conocido el salón de Alicia Keys...
Mientras escribo esto miro el calendario. Marcado en rojo pone “preparar la maleta”... vaya revés...
Me acuerdo de la Nochevieja, cuando brindábamos por un año redondo y lo que va siendo redondo son las cifras que nos está dejando. Aquí en España hemos superado los 120.000 contagios y llevamos cerca de 12.000 fallecidos. Pero hoy te subrayo a quienes han podido con esto y que ya son cerca de 35.000 personas 💪🏻💪🏻💪🏻.
Llevamos una semana llegando al pico de la curva de los contagios y parece que ya está más cerca. Aunque, bueno, según parece, esto no es como escalar el Everest, que tocas cima y bajas, sino que los expertos lo comparan más con el Kilimanjaro, ya que una vez que subamos habrá una especie de meseta antes de empezar el descenso, que cosas...
El presi nos acaba de decir que vamos a estar otros 15 días más en casa y quiza luego otros 15, según ha dejado caer. Me pregunto ¿quién le hace los discursos? ¿Cómo se puede decir tan poco en tanto?
Cambiando de tema... esta semana se han hecho virales las listas sobre las enseñanzas de esto y qué haremos en cuanto acabe esto. Si te soy sincera, creo que ahora pensamos mucho en esta situación, pero, cuando recuperemos la normalidad, salvo que guardaremos la distancia, nos lavaremos más las manos y llevaremos mascarilla como un complemento más, no creo que cambie nada.
No aprendimos nada del 2008 y ahora tenemos una más gorda... a ver si esta vez vemos lo de verdad merece la pena y nuestro ritmo de vida se relaja...
Yo lo que creo es que las primeras semanas nos pondremos como locos a buscarnos para, aunque sea a la japonesa, darnos esos besos y abrazos que tanto echamos de menos y cuadrar agendas va a ser complicado... si ya cuesta cuadrar videoconferencias!!!
Cuando vuelva la luz... va a ser muy grande...
Ganas...
sábado, 28 de marzo de 2020
Semana 2
Querido diario:
Segunda semana de encierro y lo que te rondaré morena.., porque por lo menos nos quedan otras dos semanas más en casa, hasta que empiece a bajar la maldita curva.
El otro día meditando tumbada en el suelo del salón mientras seguía una clase de yoga por Instagram, tuve la sensación de estar en un capítulo de “Black Mirror”, concretamente el segundo de la primera temporada. Ese en el que vivían en una habitación y se dedicaban a pedalear para generar energía y méritos. En este caso, el mérito es quedarte en casa y el premio no acabar infectado. De película de terror o videojuego...
Como me encuentro mejor y creo que ya he guardado la cuarentena en el caso en el que tuviera el bicho (bueno esto es un decir porque aquí cada uno te dice una cosa), el viernes viví la experiencia de ir a comprar. Antes de entrar te tienes que preparar como si fueras a un quirófano: desinfectar manos y poner guantes con los que haces la compra, procurando no cruzarte a nadie por los pasillos. Desafortunadamente a las horas a las que fui ya quedaba poco donde elegir. “Los juegos del hambre” fue otra peli que me vino a la memoria en ese momento. La de “Contagio” por descontado, desde que empezaron a llegar las noticias de China...
Y luego está el protocolo de llegada a casa: no tocar nada, lavado de manos, vaciado y desinfección de carro de la compra, lavado de manos, desinfección de pomos y llaves, lavado de manos, desinfección de teléfono móvil, lavado de manos, desinfección de la compra, lavado de manos, desinfección de zapatos, lavado de manos y finalmente desnudarse, meter la ropa en la lavadora y a la ducha directa. Estrés es poco...
Así pasa, que, como si fuera Lady Macbeth, de tanto lavar las manos, al final del día parecen de un extra de “The walking dead”. Menos mal que la vaselina que compré para las rozaduras cuando hice el Camino ha venido al rescate.
Cada vez que me acuesto pienso que vuelvo a la rutina, que el despertador volverá a sonar a las 5:40 y después de trabajar iré al gimnasio, a correr, a clase, a mis cañas runneras de los viernes... Pero no... me siento en mi despacho y el resto del día transcurre en casa...
Solo respiro cuando salgo a la ventana a aplaudir por las tardes y no mucho, que el maldito virus se queda en aerosoles y a ver si va a toser algún vecino...
Estamos escalando la curva de contagios y es muy dramático. Ya nos lo dijeron los del Gobierno: esta semana va a ser la peor. La verdad es que yo no les creo nada y cada día es una nueva cagada. Mientras, los hospitales rebosan y los sanitarios, sin protección porque no les llega, se enfrentan al virus a porta gayola. Casi alcanzamos los 6.000 muertos y más de 72.000 personas contagiadas.
Con estas cifras el Gobierno decidió esta semana ampliar el plazo de Estado de Alarma y que sigamos confinados. Mientras, fuera se libra una guerra contra un jodido virus que está mermando a la población mundial y que va a vencer la solidaridad. Porque si no es por la gente, esto no se para... La gente cose mascarillas, imprime pantallas de proyección y se organizan miles de actos para recaudar dinero para proteger a nuestros héroes, ya que nuestros políticos no hacen mucho por ellos... People have the power, que canta Patti Smith. O como ha dicho el Papa Francisco “nadie se salva solo”.
Por el WhatsApp llega de todo y, junto a vídeos de situaciones reales, parodias y memes, llegan muchos bulos y noticias y gráficos que asustan.
De hecho, estoy dejando de ver las noticias para que no crezca mi ansiedad y centrarme en la música y los directos de Instagram.
Hablando de música... hoy también me despido con ella. Esta semana se dio a conocer esta canción, a ver si te gusta...
https://youtu.be/fj4vTobOSkk
Segunda semana de encierro y lo que te rondaré morena.., porque por lo menos nos quedan otras dos semanas más en casa, hasta que empiece a bajar la maldita curva.
El otro día meditando tumbada en el suelo del salón mientras seguía una clase de yoga por Instagram, tuve la sensación de estar en un capítulo de “Black Mirror”, concretamente el segundo de la primera temporada. Ese en el que vivían en una habitación y se dedicaban a pedalear para generar energía y méritos. En este caso, el mérito es quedarte en casa y el premio no acabar infectado. De película de terror o videojuego...
Como me encuentro mejor y creo que ya he guardado la cuarentena en el caso en el que tuviera el bicho (bueno esto es un decir porque aquí cada uno te dice una cosa), el viernes viví la experiencia de ir a comprar. Antes de entrar te tienes que preparar como si fueras a un quirófano: desinfectar manos y poner guantes con los que haces la compra, procurando no cruzarte a nadie por los pasillos. Desafortunadamente a las horas a las que fui ya quedaba poco donde elegir. “Los juegos del hambre” fue otra peli que me vino a la memoria en ese momento. La de “Contagio” por descontado, desde que empezaron a llegar las noticias de China...
Y luego está el protocolo de llegada a casa: no tocar nada, lavado de manos, vaciado y desinfección de carro de la compra, lavado de manos, desinfección de pomos y llaves, lavado de manos, desinfección de teléfono móvil, lavado de manos, desinfección de la compra, lavado de manos, desinfección de zapatos, lavado de manos y finalmente desnudarse, meter la ropa en la lavadora y a la ducha directa. Estrés es poco...
Así pasa, que, como si fuera Lady Macbeth, de tanto lavar las manos, al final del día parecen de un extra de “The walking dead”. Menos mal que la vaselina que compré para las rozaduras cuando hice el Camino ha venido al rescate.
Cada vez que me acuesto pienso que vuelvo a la rutina, que el despertador volverá a sonar a las 5:40 y después de trabajar iré al gimnasio, a correr, a clase, a mis cañas runneras de los viernes... Pero no... me siento en mi despacho y el resto del día transcurre en casa...
Solo respiro cuando salgo a la ventana a aplaudir por las tardes y no mucho, que el maldito virus se queda en aerosoles y a ver si va a toser algún vecino...
Estamos escalando la curva de contagios y es muy dramático. Ya nos lo dijeron los del Gobierno: esta semana va a ser la peor. La verdad es que yo no les creo nada y cada día es una nueva cagada. Mientras, los hospitales rebosan y los sanitarios, sin protección porque no les llega, se enfrentan al virus a porta gayola. Casi alcanzamos los 6.000 muertos y más de 72.000 personas contagiadas.
Con estas cifras el Gobierno decidió esta semana ampliar el plazo de Estado de Alarma y que sigamos confinados. Mientras, fuera se libra una guerra contra un jodido virus que está mermando a la población mundial y que va a vencer la solidaridad. Porque si no es por la gente, esto no se para... La gente cose mascarillas, imprime pantallas de proyección y se organizan miles de actos para recaudar dinero para proteger a nuestros héroes, ya que nuestros políticos no hacen mucho por ellos... People have the power, que canta Patti Smith. O como ha dicho el Papa Francisco “nadie se salva solo”.
Por el WhatsApp llega de todo y, junto a vídeos de situaciones reales, parodias y memes, llegan muchos bulos y noticias y gráficos que asustan.
De hecho, estoy dejando de ver las noticias para que no crezca mi ansiedad y centrarme en la música y los directos de Instagram.
Hablando de música... hoy también me despido con ella. Esta semana se dio a conocer esta canción, a ver si te gusta...
https://youtu.be/fj4vTobOSkk
sábado, 21 de marzo de 2020
Semana 1
Querido diario:
Ya llevo una semana en confinamiento (como suena…) y he descubierto que me he vuelto una hipocondríaca de primera. Cada síntoma al que antes no darías ninguna importancia ahora te puede quitar el sueño. Ya he llamado al teléfono de ayuda y me he autoevaluado con una app específica para el coronavirus de la Comunidad de Madrid. Cada nuevo día que me levanto lo tacho cual preso en el calendario de la cocina, ya que el periodo de incubación de esto dicen que es de 5 a 14 días… ya queda menos para llegar a la quincena…
La verdad es que me he creado una rutina y estoy llevando esto del encierro bastante bien. Después de mi ritual para comenzar el día, que empieza como termina, es decir… poniéndome el termómetro… a trabajar. En el trabajo estamos a tope y suelo terminar tarde y para entonces ya ha pasado gran parte del día. Luego a cambiarme de ropa y al salón a hacer deporte con las cientos de propuestas que hay. Al final no voy a echar de menos el gimnasio (sí a los runners). La verdad es que echo de menos a mucha gente, sobre todo a mi familia con la que hablo todas las tardes y así veo las ocurrencias de mi peque. El club del pin también está en mis pensamientos e intentamos hacer videoconferencia para vernos y saber que estamos bien.
A las 8 toca salir a aplaudir, no solo a los sanitarios, cajeros, limpiadores, cuerpos de seguridad y demás currantes que se están dejando en ocasiones la vida porque salgamos de esta, sino también por aquellos que hacemos caso a lo que nos dicen y nos quedamos en casa. Porque esa es la forma que tenemos de aportar nuestro granito de arena en esto que el Gobierno califica de guerra. Responsabilidad y solidaridad. No pide nada…
De fuera llegan noticias tristes. Ya vamos por más de mil muertos en España y la curva de contagios es cada vez más puntiaguda… Yo sigo en casa lavándome las manos, que las tengo agrietadas de tanto hacerlo.
Apenas salgo, pues por mis síntomas no sé si puedo ser un peligro andante, así que tengo un ángel de la guarda que me ayuda a llenar la despensa y yo solo bajo a la calle cuando es imposible cruzarme con nadie para tirar la basura. En este cometido he descubierto lo bien que me viene seguir teniendo elasticidad para abrir con los pies las puertas y no tocar NADA!!!
Estos días muchas canciones me recuerdan a esta situación de la que espero que salgamos con una lección y que cada vez creo más que es una venganza de la Madre Naturaleza, quien, mientras tiene a los humanos cerrados a lo largo del planeta, ella está siendo desentubada.
Te dejo la que me ha rondado hoy la cabeza… porque saldremos de esta, con bajas, eso sí... Ahora voy a llorar mientras aplaudo por la ventana…
martes, 17 de marzo de 2020
Una lección de vida
Mientras comienzo a escribir estas líneas, el cuerpo me dice que algo no anda bien. Una mezcla entre preocupación y ansiedad... De fondo, el cantante del grupo Miss Cafeína da a través de su Instagram una especie de mini concierto. Es una de las cientos de iniciativas que se están realizando para hacernos más pasajero este encierro al que nos somete un virus de origen chino.
Todo vale para que en esta cuarentena no se nos caiga la casa encima, pues todo apunta a que va a ser larga... Conciertos gratuitos, festivales de música, sesiones de poesía, obras de teatro, visitas virtuales a museos, películas, cursos de todo tipo, tablas de ejercicios y meditación, cuenta cuentos, revistas... lo importante es estar entretenido y tener la cabeza ocupada en un tiempo que muchos, como es mi caso, pasamos a solas, y es difícil no derramar alguna lágrima. Las redes sociales están siendo las grandes aliadas.
En estos casos, salvo zopencos y zopencas que siempre hay, los españoles nos crecemos en las situaciones difíciles y tiramos de solidaridad. Prueba de ello es la plataforma “Todo saldrá bien”, creada para solventar las necesidades de aquellos que lo tienen más difícil en esta guerra contra un bicho con un nombre muy real que está dejando muchas vidas menos por donde pasa. Y también hay algún amigo o vecino que está ahí. Lo cual se agradece.
Asistimos atónitos a un cambio radical en nuestras vidas. Digno de los guiones de todas esas películas apocalípticas que, desde que empecé a tener noticias de este virus, he ido repasando en mi cabeza. Los programas se graban sin público y sin apenas equipo, los programas de radio se hacen por Instagram, gran parte de las empresas cierran y muchas imponen el teletrabajo, las reuniones ahora son por Skype, las clases son a distancia, todo está cerrado (incluso nuestras fronteras) y hay un protocolo de seguridad para ir a comprar al súper... ¿Nos habrá castigado Gaia por el mal que le estamos haciendo?...
Ya no nos abrazamos, ni besamos, ni siquiera con el codo o el pie y, si sales a la calle, tenemos que mantener una distancia social de seguridad de al menos metro y medio, pues al bicho chino le encanta saltar de persona en persona. Menos mal que están las videoconferencias, y las cenas con nuestros amigos o la familia las hacemos cada uno confinado en su casa.
Este virus nos ha cambiado las vidas y, sobre todo, nuestra mentalidad. Hemos pasado del “no me da la vida” a “espero que me de mucho y más para estar con todos aquellos a los que tanto echamos de menos durante estos días”. Porque este coronavirus nos ha enseñado a apreciar a nuestra familia y amigos y aprender a centrarnos en nosotros y en nuestra salud. Estando bien, cuidándonos, alimentándonos y pensando en nosotros y los que nos rodean, no tenemos nada que temer. Al parecer ese es el juego: cuidarte tú para cuidar del resto. Algo a lo que la vida que llevábamos no nos tenía acostumbrados, pues siempre había algo por encima. Capitalism rules...
Pero ahora estamos parados de seco, redescubriéndonos a nosotros y, si estáis con alguien, a ese compañero o compañera de encierro, pues estas situaciones son decisivas (al parecer en China, finalizado el encierro, aumentaron los divorcios). Este virus nos hace pensar que el egocentrismo no va a ningún lado, pero la solidaridad sí y empieza por seguir las normas que se nos van marcando. Solo así podremos salir de ésta. Ya habrá tiempo para paseos, para entrenos, para carreras, para cañas, pero, sobre todo, para abrazos fuertes sin distancia, que es lo que, por mi parte, más echo de menos. Salud!
Todo vale para que en esta cuarentena no se nos caiga la casa encima, pues todo apunta a que va a ser larga... Conciertos gratuitos, festivales de música, sesiones de poesía, obras de teatro, visitas virtuales a museos, películas, cursos de todo tipo, tablas de ejercicios y meditación, cuenta cuentos, revistas... lo importante es estar entretenido y tener la cabeza ocupada en un tiempo que muchos, como es mi caso, pasamos a solas, y es difícil no derramar alguna lágrima. Las redes sociales están siendo las grandes aliadas.
En estos casos, salvo zopencos y zopencas que siempre hay, los españoles nos crecemos en las situaciones difíciles y tiramos de solidaridad. Prueba de ello es la plataforma “Todo saldrá bien”, creada para solventar las necesidades de aquellos que lo tienen más difícil en esta guerra contra un bicho con un nombre muy real que está dejando muchas vidas menos por donde pasa. Y también hay algún amigo o vecino que está ahí. Lo cual se agradece.
Asistimos atónitos a un cambio radical en nuestras vidas. Digno de los guiones de todas esas películas apocalípticas que, desde que empecé a tener noticias de este virus, he ido repasando en mi cabeza. Los programas se graban sin público y sin apenas equipo, los programas de radio se hacen por Instagram, gran parte de las empresas cierran y muchas imponen el teletrabajo, las reuniones ahora son por Skype, las clases son a distancia, todo está cerrado (incluso nuestras fronteras) y hay un protocolo de seguridad para ir a comprar al súper... ¿Nos habrá castigado Gaia por el mal que le estamos haciendo?...
Ya no nos abrazamos, ni besamos, ni siquiera con el codo o el pie y, si sales a la calle, tenemos que mantener una distancia social de seguridad de al menos metro y medio, pues al bicho chino le encanta saltar de persona en persona. Menos mal que están las videoconferencias, y las cenas con nuestros amigos o la familia las hacemos cada uno confinado en su casa.
Este virus nos ha cambiado las vidas y, sobre todo, nuestra mentalidad. Hemos pasado del “no me da la vida” a “espero que me de mucho y más para estar con todos aquellos a los que tanto echamos de menos durante estos días”. Porque este coronavirus nos ha enseñado a apreciar a nuestra familia y amigos y aprender a centrarnos en nosotros y en nuestra salud. Estando bien, cuidándonos, alimentándonos y pensando en nosotros y los que nos rodean, no tenemos nada que temer. Al parecer ese es el juego: cuidarte tú para cuidar del resto. Algo a lo que la vida que llevábamos no nos tenía acostumbrados, pues siempre había algo por encima. Capitalism rules...
Pero ahora estamos parados de seco, redescubriéndonos a nosotros y, si estáis con alguien, a ese compañero o compañera de encierro, pues estas situaciones son decisivas (al parecer en China, finalizado el encierro, aumentaron los divorcios). Este virus nos hace pensar que el egocentrismo no va a ningún lado, pero la solidaridad sí y empieza por seguir las normas que se nos van marcando. Solo así podremos salir de ésta. Ya habrá tiempo para paseos, para entrenos, para carreras, para cañas, pero, sobre todo, para abrazos fuertes sin distancia, que es lo que, por mi parte, más echo de menos. Salud!
jueves, 18 de diciembre de 2014
La primera Navidad independiente
No, esto no va de ninguna tienda de muebles suecos, para nada.
He de decir que siempre he querido celebrar las Navidades en mi casa y darle un toque navideño como hacen en las películas y poner corona en la puerta de entrada, el tradicional árbol y toda la decoración festiva, aunque creo que esta última parte tendrá que seguir esperando, ya que en mi casa sigue llevándose el estilo minimalista (bueno, en realidad yo lo llamaría mínimal).
Así que solo me he quedado con adorno para puerta y árbol navideño. Hay que decir que la que escribe no está atravesando por el mejor de sus momentos (puñetera crisis), así que hacer frente a una independencia más o menos decente, requiere bastante esfuerzo económico y deja poco para invertir en adornos navideños.
Por esta razón he optado por eso que se lleva tanto y que es tan hipster, el reciclaje y el "hazlo tú mismo" o DIY (diaiguay) que dicen las blogueras cool. De esta forma, das un toque de distinción a tu casa y, lo mejor, te ahorras algunos eurillos, que en estas fechas con tanto compromiso social y regalos viene muy bien (ojo, que a mí los compromisos sociales me encantan, sobre todo si son de las 3 Bs :))
Para empezar, y con la ayuda de mi vecina, que para eso están los vecinos (gracias Eva!!!) he transformado una fregona en un curioso angelito cantor que alegra la puerta de la entrada.
En vez de comprar todos los adornos del árbol (los que son chulos están por las nubes!!) me dediqué varias tardes a depurar mi técnica del origami para principiantes y con un poco de paciencia hice unas estrellitas la mar de aparentes ¿no os parece?. De relleno, en el Alcampo encontré unas bolitas muy chulas por nada y menos, que le han dado un toque aparente, en línea con el minimalismo de la casa, eso sí....
Y para terminar, siempre hay sábanas viejas que esperan a tener otra utilidad además de la de cubre muebles y yo he hecho feliz a una de ellas y la he convertido en cubre pie de árbol. Unas flores de fieltro, unas cintas navideñas y para darle el toque glitter, gomaeva de purpurina y listo, aunque me suponga estar barriendo este infernal material hasta agosto.
¡Feliz Navidad!!!
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