domingo, 1 de diciembre de 2013

Aquí sí hay quien viva...



Pronto se cumplirá un año desde que empecé mi aventura hacia la independencia que, por el momento, está tardando... Recuerdo perfectamente las prisas de los días previos a aquel 14 de diciembre, preparando todo para la firma, y los nervios de esa mañana revisando las escrituras en la Notaría.

Ha sido un año de puesta a punto, corrección de fallos y de ir poco a poco dando un toque personal a mi casa. Mi casa... suena bien, aunque de momento la tenga compartida con Bankia. Todavía me queda para completar el kit de supervivencia y poder independizarme. Espero que llegue en el 2014, si Dios y la coyuntura económica quieren, claro...

Pero este primer año me ha servido también para conocer a nuevos vecinos y reforzar mi amistad con aquellos con los que he compartido 4 años de lucha y lo que queda, que esta comunidad hace mención al nombre de su calle y al caballero del zodiaco que la representaba: Pegaso.

Una comunidad de luchadores, como dije ya en una ocasión, y que está dispuesta a llegar donde sea para defender el interés de los vecinos. Una comunidad en la que me encuentro bien y a la que estoy orgullosa de pertenecer. Espero hacerlo definitivamente pronto. Aquí sí hay quien viva :).

lunes, 28 de octubre de 2013

De mudanza



Bueno, más que de mudanza, de traslado temático o de separación de experiencias, bueno no sé muy bien como definirlo, pero si algo tengo claro es que ahora tengo dos blogs que mantener.


Así que aprovecho para presentaros Social y Media, que nace de necesidad de poder volver al mundo laboral y que bueno, eso de escribir sobre consejos y experiencias profesionales está bien pero no en el mismo espacio en el que se habla de historias personales, ya que eso pues no ayuda mucho a crear tu marca personal.

Si os interesa el mundo de las redes sociales y sus curiosidades, no tenéis excusa para no seguirme :), si no... bueno a lo mejor conocéis cosas interesantes...

De todas formas os invito a conocerlo y a qué compartáis conmigo vuestras impresiones. Ojo, esto no significa el fin de 'El sabor de las cosas' que, aunque está tardando, todavía quedan experiencias de la independencia por compartir, y sé que tengo algunos incondicionales, je, je...

Gracias!!!


miércoles, 23 de octubre de 2013

En el limbo



Bueno pues ya han pasado dos meses desde que me quedé en el limbo... Estar en un ERE de suspensión es quedarse entre dos mundos, en una situación de incertidumbre y totalmente desfavorable que puede acabar con la paciencia de cualquiera (señores del Gobierno, deberían sufrir alguno antes de aprobar sus reformas laborales...).

Ante tal panorama, hay que intentar pasarlo lo mejor posible y aprovechar ese tiempo en tierra de nadie, ya que el desenlace puede ser volver a la normalidad o la consolidación en el INEM y hay que estar preparado.

Un consejo es seguir la rutina que se tenía antes y continuar madrugando como si fueras a trabajar solo que esta vez te dedicarás a tantear el mercado laboral y a mejorar ese gran desconocido para algunos y que optimizado puede dar grandes alegrías: LinkedIn.

En mi caso, y por mi profesión, si hay algo que necesitamos los periodistas es seguir escribiendo, lo que sea, nuestro blog, empezar un libro (descartado...) o, si es posible, encontrar la posibilidad de colaborar en algún medio para no oxidarnos. Así que en ello estoy y he empezado a colaborar en una revista cultural digital que, además de ayudar a mi currículum, me tiene entretenida y me ayuda a no estancarme. Y hablando de estancarse, este vacío laboral puede ayudar a plantearte tu carrera profesional, ver hacia dónde queremos seguir (aunque luego será hacia dónde podamos..) y formarnos en ese sentido. En este sentido, me complace anunciar que empiezo mi camino para formar parte de la comunidad #cmua :-).

Pero claro, también hay que darse un momento de ocio, gratuito al ser posible, que en el limbo no se percibe prestación alguna, por lo menos en la Comunidad de Madrid, (señores del Gobierno, ¿a que esto no lo tuvieron en cuenta en sus reformitas laborales?). Así que largos paseos otoñales que el gimnasio está caro y, bueno, pues yo ahora me dedico al bricolaje y la decoración a pequeña escala... y, oye, que tres meses pasan rápido...



miércoles, 2 de octubre de 2013

Empleada y jefes a guerra con virales



Hoy me ha llamado la atención la historia de Marina Shifring, quédense con este nombre porque su acción dará que hablar y lleva camino de convertirse en la nueva reina de Youtube.

La historia es sencilla, Marina, una periodista de una empresa que realizaba vídeos, harta de sacrificar su vida y de un jefe al que, según dice, la calidad de dichos vídeos no le importaba sino la cantidad de visitas que recibía, decide abandonar su trabajo con un vídeo que sería el sueño de su ex jefe, ya que ha superado los 8 millones de reproducciones.

Desde luego, creatividad no le falta… A golpe de baile y con la canción “Gone” de Kane West de fondo, Marina se marca un bailecito a las 4:30 de la mañana en la oficina mientras relata las razones que le han empujado a renunciar. “Durante dos años he sacrificado mis relaciones, tiempo y energía por este trabajo”, señala.




La verdad es que a la respuesta no le falta desperdicio, sí visitas para alcanzar las de Marina. Después de decir que contratan a la gente por su habilidad para el baile, enumera los inconvenientes del trabajo como el tener que comer en el sitio porque no tienen ningún restaurante alrededor, pero bueno, a cambio de esas “desgracias”, tienen piscina cubierta y sauna y la posibilidad de disparar, literalmente y virtualmente al jefe.

“Estamos contratando” termina el video con toda la plantilla siguiendo al jefe en su danza y, la verdad, no se les ve tristes (desconocemos el making of) y, para rematar, un info al que mandar el CV (seguro que ya han recibido bastantes).




La verdad es que esta especie de pelea de recreo da que pensar porque, aunque la empresa no salga bien parada, podría ser una estrategia para venderla ¿o no?. El debate está servido…




 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Una cita con un loco genial


Hace unos días cerró sus puertas en el Museo Reina Sofía de Madrid la exposición que se ha hecho con el título de "la más visitada de la historia" en la capital. Así, según la organización, han pasado por ella durante los cinco meses que ha estado abierta más de 730.000 personas y la que escribe ha sido una de ellas. Esta muestra venía del centro parisino George Pompidou, donde consiguió un éxito parecido y se presentaba como la mejor retrospectiva del pintor de Cadaqués.

Confieso que no soy lo que se dice una apasionada de Dalí, aunque su personalidad narcisista siempre me ha llamado la atención, así que tenía curiosidad por ver cómo fueron los principios del genio surrealista y una exposición que todo el que la visitaba calificaba con cinco estrellas.

Mientras estaba en la cola esperando a comprar las ansiadas entradas, solo me hacía una pregunta: ¿qué habrá dentro para provocar tal fiebre? Aquí hago un inciso, ya que mucha de esas interminables colas que se formaron los últimos días era para conseguir el pase gratis, que ya se sabe como somos cuando las cosas son free... si hay que dormir en el Reina Sofía, se duerme, con tal de ver una exposición gratis ¡¡a partir de las siete de la tarde!!!. En fin...

Dos horas de cola después logré una de las últimas entradas para los pases de la mañana, ya que la tarde era gratis previa pernoctación a las puertas y, aunque mi nuevo estado laboral me lo permite, merecía la pena pagar los 8 euros de la entrada y dormir y comer en casa. 

La exposición, bajo el nombre de "Dalí, todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas", recogía en 11 salas lo mejor de la producción de este artista singular en todos los aspectos, así como sus ensayos, bocetos, correspondencia con gente de la época y sus colaboraciones cinematográficas y un documental en el que se descubre su gran "locura". El largo título procede del artículo "San Sebastián" que escribió el propio Dalí que ya se sabe lo que le gustaba los títulos largos para sus obras. Un ejemplo es el célebre cuadro "Sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar".

Como es lógico, lo primero que se visitaba eran las obras de los comienzos marcadas por su difícil infancia y su familia a la que retrató en varias ocasiones. De sobra es conocida la figura de su hermana de espaldas mirando por una ventana. Entonces su estilo era menos realista y menos onírico. El cambio se produjo cuando llegó a la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde entró en contacto con Lorca, con quien mantuvo una gran amistad y con Buñuel con quien, tras una sesión, en la que seguro que no faltó peppermint y alguna que otra droga más, colaboró en el corto "Un perro andaluz".

A Dalí le gustaba leer sobre arte y seguir a los pintores coetáneos. Así con unas influencias de aquí y allá comenzó a desarrollar su método paranoico-crítico revolucionando el surrealismo y convirtiéndose en uno de sus máximos exponentes. Es la época de las imágenes dobles o casi invisibles en las que el producto final depende del espectador.

La guerra civil marcó su obra y vida y, desde el exilio, además de representar los horrores de la guerra, desde Estados Unidos escribe su autobiografía "La vida secreta de Salvador Dalí", todo un tesoro por sus preciosas ilustraciones que sirven para poner imagen a sus memorias. Es en Estados Unidos donde se convierte en toda una figura mediática y comienza a colaborar en el cine. Así Walt Disney le propone colaborar en su película de animación "Destino". No sería su única colaboración para la gran pantalla y se encargaría de algunos decorados de "Recuerda" de Hitchcock o de poner el telón de fondo a obras como el Don Juan Tenorio de Ángel Fernández Montesinos.

A partir de los 60 y hasta sus últimos días, no falta performance en la que no esté implicado y su punto de interés y obsesión son la ciencia y la tecnología, comenzando a explorar nuevos lenguajes hasta el punto de reinventarse.

1983: sobre el caballete,"Cola de golondrina". Una luz se apaga en Figueres, un genio desaparece, pero durante cinco meses estuvo entre los muros del Reina Sofía. Un placer...

domingo, 25 de agosto de 2013

Sicilia, verano de 2013...


Y llegó uno de los momentos más esperados del año: el viaje de verano con mis peregrinos favoritos y amigos.

Este año, para la novena edición, elegimos de destino Sicilia. La otra opción era otra isla: Madeira, pero vista nuestra situación económica, nos parecía más asequible conocer la isla más grande del Mediterráneo, famosa gracias a Don Vito.

Como Ryanair no tiene las mismas rutas en todos los aeropuertos, los primeros en tener contacto con la isla italiana fuimos la parte madrileña y gallega. Tras aterrizar en Palermo y probar en nuestras propias carnes el calor sofocante siciliano, fuimos a recoger los coches con los que haríamos nuestra travesía.

Una hora de espera después, ahí estaban un precioso Giulietta plateado y un DS4 negro de estilo deportivo al que no le faltaba detalle. Estábamos listos. Primera parada: la ciudad de Palermo.

De Palermo sabíamos que era la capital de Sicilia, la quinta ciudad más poblada de toda Italia y una de las más importantes del Mediterráneo por su patrimonio artístico y arquitectónico. De Palermo han salido dos papas y personalidades como el compositor Alessandro Scarlatti, el arquitecto Francesco Sabatini o el director de cine Giuseppe Tornatore, responsable de "Cinema Paradiso" o "Malena".

Sin embargo, paseando por sus calles y por su "importante" patrimonio artístico y arquitectónico, la sensación que teníamos era de una ciudad abandonada, sucia, maltratada, de la que se salvaba su imponente Piazza Pretoria, el Teatro Massimo, la catedral y la principal atracción turística: las catacumbas de los capuchinos, en cuyo interior había 8.000 muertos y una niña momificada que parecía que estaba durmiendo por su perfecto estado de conservación.

Allí tuvimos también nuestro primer contacto con la cocina siciliana en un restaurante en el que los camareros eran tan italianos como nosotros... La verdad es que, después de leer un poco sobre la historia de Palermo, se llega a entender ese "desastre", sobre todo, después de la situación que vivió la ciudad entre los años 80 y 90 gracias a los grupos criminales que actuaban en la zona.

Finalizado nuestro paseo por la ciudad de los Fraggle, como la bautizo alguien, decidimos mejorar nuestra visión de Sicilia. Para ello elegimos Erice, un pueblecito ubicado en lo alto del monte que lleva su nombre, en el que hicimos tiempo hasta la hora de recoger a la parte valenciana que aterrizaba en Trapani. Una vez todos juntos, momento de probar la caponata siciliana y la pasta a la norma acompañada de unas birras, que hacía mucho tiempo que no nos veíamos y había mucho que hablar.

Al día siguiente, después de un curioso desayuno con croissant de nutella incluido, pusimos rumbo a Agrigento. En el camino, decidimos hacer una paradita en el pueblo de Rialmonte e intentar darnos un baño en la Scala dei Turchi, una formación rocosa que produce un curioso paisaje blanco al ladito del mar. Y ya que estábamos allí, algo para comer en el chiringuito de la playa, sin saber que ese panini de "no sé que" rebozado en harina de algo que se pronunciaba "chi-chi" amargaría a más de uno durante un buen rato las vacaciones.

El sol comenzaba a esconderse y nada mejor que el cercano Valle de los Templos para vivir el ocaso entre dioses y construcciones griegas. De allí, al hotel, una cena a base de pizza al horno de leña y a coger fuerzas para el día siguiente.

En el desayuno comenzaban a verse los efectos del "chi-chi", pero había que seguir la ruta y acercarnos al Etna e ir a Catania. Antes, una parada en Enna, un pueblecito medieval con preciosas vistas en el que disfruté de una pasta de pistacho que, todo sea dicho, no duró mucho en mi estómago... ¡Maldito "chi-chi"!!!. Esa noche, mi cena fue muy ligera en la habitación del hotel mientras los no intoxicados disfrutaban del ambiente de Catania.

El "chi-chi" se iba poco a poco cobrando víctimas. Sin embargo, decidimos pasar el día siguiente en Siracusa, la que fue la mayor y más poderosa ciudad del mundo griego entre los S. V y III a.C y hoy llena de palacetes. Tras visitar lo más significativo de Ortigia (su catedral, la Piazza Archimede, sus callejuelas, la mítica fuente de Aretusa...), seguimos el recorrido hasta el parque arqueológico para ver las canteras latomias, de las que se sacó el material para la construcción de Siracusa, prisión de atenienses y entre las que destaca la Oreja de Dioniso. En el mismo recinto se encontraba un precioso teatro griego, en el que disfrutamos del atardecer. De vuelta a Catania, una vuelta por la ciudad, una ensalada ligera y a recuperarse del "chi-chi". Esa noche conocimos a JJ & The Acoustic Machine, un grupo de músicos a los que no sería la única vez que veríamos ;-).

Enfrente del Etna, asomada a un balcón de piedra, se encuentra Taormina, en la provincia de Messina. Centro turístico muy importante desde el S.XIX, sobre todo a raíz de que Goethe publicara las bondades de esta ciudad en su "Viaje a Italia", y nuestro siguiente punto a visitar.

Tras pasar la mañana en la playa rocosa de la Isola Bella y disfrutar de una gran comida a la orilla del mar, era el momento de conocer Taormina, a la que se accedía mediante funicular. Una vez arriba, te encontrabas con una ciudad llena de tiendas de ropa cara y souvenirs y mucha gente que, en ese momento se dirigía hacia el mismo punto: el teatro griego. Una impresionante construcción en lo alto del pueblo desde la que, por un lado, se veía el Etna y, por otro, el mar. Una vez que dejamos el teatro, a disfrutar de los paseos y sabores de una ciudad llena de ambiente,  en la que no podían faltar nuestros músicos favoritos.

Lo habíamos visto en varias ocasiones de lejos. Era el momento de disfrutarlo de cerca. Ese día comenzó antes pues había que coger fuerzas ya que por delante teníamos un 3.000: el gran Etna. Según nos acercábamos al refugio de Sapienza para coger el funicular, ya se notaban los efectos del volcán en activo más grande de Europa y la vegetación luchaba por hacerse un  hueco entre la lava negra.

El funicular nos dejó a 2.500 metros. Había que alcanzar la cota de los 3.000 y teníamos dos opciones: subir caminando o disfrutar del viaje en unos autobuses especiales. ¡Nos conocimos caminando, qué demonios!!, así que andando, más que nada porque no habíamos contratado la excursión que te ahorraba la caminata.
Mientras subíamos por las laderas negras del Etna, disfrutábamos de las coladas de lava fría que encontrábamos y de sus curiosos habitantes: las mariquitas. Entre foto y foto alcanzamos el refugio Torre del Filósofo o, más bien, lo que quedaba de él después de la erupción de 2002. Era el momento de disfrutar de los bocadillos que nos hicimos durante el desayuno, de unas galletitas y de un macchiato en el refugio cercano que quedaba en pie. Luego, una vuelta por la cota 3.000 para ver el cráter central, el nordeste, el suereste, el Bocca Nuova y el Vorágine, a los que subirían unos privilegiados, eso sí... previo pago. Pero el Etna está lleno de sorpresas y, además de la banda sonora de truenos con que nos obsequiaba, pudimos ver su mala leche cuando nos echó una columna de gases a la cara.

Las nubes iban bajando, así que era el momento de iniciar el descenso. Según nos acercábamos al funicular, nos cruzábamos con domingueros que subían en chanclas y vestidito... menos mal que no irían muy lejos porque más de uno bajaba congelado. Por eso, había que reponer energías. Unas pizzas, lasagna y arancinis sin olvidar agua y birras servirían para cargar las pilas. Y para terminar la jornada, cambiamos el terreno polvoriento y arenisco del Etna por el de una playa cercana. Luego, de nuevo a Catania. Era nuestra última noche allí y desconocíamos su ambiente nocturno.

Y llegó el último día. Con tristeza abandonamos Catania. Nos quedaba bastante carretera hasta Palermo, pero la parada intermedia prometía: el precioso pueblo de Cefalù. Una palabra para ese día: playa. Baños y frisbee hasta el atardecer cuando decidimos dar una vuelta por el escenario de "Cinema Paradiso" y probar la merienda siciliana: brioche relleno de helado. ¡Delicioso!. Ah, se me olvidaba, de banda sonora estuvieron también nuestros amigos :-).

Y del paraíso, vuelta al infierno... Palermo fue el lugar de nuestra última noche, literal. Nuestro vuelo salía muy pronto y decidimos no dormir y pasar ese tiempo juntos en lugares de mala muerte hablando, entre otros temas, del destino del décimo... Ganas!!