sábado, 24 de noviembre de 2012

Haciendo números


¡Qué nervios!!! Ya falta menos para que termine esta pesadilla... o no.... Revisados los fallos y a pocos días de la escritura, hay que hacer números... y son muchos....

Toca hipotecar y no es tarea fácil. La coyuntura económica actual dificulta las cosas y los "amigos de todos los españoles", más conocidos como Bankia, tampoco facilitan el tema a los futuros propietarios.

En este caso lo de "busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo", no funciona. Cuando el tiempo corre y no hay margen de maniobra para firmar antes de que se produzca la temida subida del IVA, esto va de la siguiente forma: "si cumples las condiciones, lo tienes, si no, búscate la vida, te queda poco tiempo, tú verás...".

La verdad es que llevamos preparándonos bastante para este momento y nos hemos hecho un máster avanzado en tipos de interés, revisiones, comisiones, intereses de demora, gastos de compra venta, condiciones de adhesion, seguros, amortizaciones..., pero cuando ha llegado la subrogación, visto el mercado, no ha quedado otra que aceptar lo propuesto y encomendarse a todo el santoral para ser considerado apto para pasar todo un futuro con el banco.

Mientras sabemos el resultado, echo la vista atrás, a las lágrimas que hemos derramado, los cabreos que hemos tenido, las noches sin dormir, las miles de reuniones mantenidas, las apariciones en los medios..., pero también las pequeñas alegrías que hemos tenido cada vez que veíamos un avance y, sobre todo, que, a pesar de todo, hemos luchado hasta el fin y no hemos perdido la esperanza.


jueves, 18 de octubre de 2012

La primera cita


Por fin llegó el momento!! La sensación era extraña... Emoción, miedo y muchos nervios... de hecho la noche anterior me costó dormir.

No dejaba de imaginar cómo sería el momento, algo que llevaba esperando desde hace mucho tiempo.

Mira que lo he visto en fotos y vídeos, pero era la primera vez que lo vería in situ y encima tenía que darlo el visto bueno!!.

Según me aproximaba al lugar, sentía mariposas en el estómago. Supongo que es lo que deben sentir las personas que se conocen por internet y, después de un intercambio de correos y mensajes durante largo tiempo, deciden dar el paso de verse cara a cara.

No estaba sola. Para la ocasión conté con la ayuda de una experta en el tema y de mi madre, pues era un día especial y no podía faltar....

Tras ser recibida por mi comercial favorito y junto a mi ayuda nos pusimos manos a la obra (nunca mejor dicho).

Cuando llegué a la puerta de entrada casi se me sale el corazón!! Allí estaba... a punto de entrar por primera vez en mi casa!!.

Costó,  pero pronto volví a la tierra. Me había preparado a conciencia: linterna, bombilla, plano de la casa, metro y una larga lista de posibles fallos y cómo localizarlos.

Fue la hora y media más corta de mi vida!! Primero, un paseo para ver la casa y luego al milímetro para ver sus fallos y, a pesar de ello, tenía la sensación de que se me olvidaba algo....

Cuando vinieron a buscarme, yo seguía disfrutando del momento... No quería irme!! Al final, lista de fallos al jefe de obra y a soñar con el momento de disfrutarlo más tiempo. Espero que llegue pronto....

martes, 14 de agosto de 2012

La importancia de asociarse: 127 luchadores


Desde siempre se ha dicho que la unión hace la fuerza... y vaya que la hace...

Cuando Martinsa empezó a dar señales de que no iba a jugar limpio, aquell@s que decidimos aventurarnos a comprar a esa gentuza una casa, decidimos que lo mejor era asociarse y defender en común el objetivo que tod@s perseguíamos.

Fueron días de intenso papeleo, asambleas para formar la junta directiva y redactar los estatutos y de inscripción y control de socios (que ya se sabe que las promotoras no juegan limpio y siempre hay infiltrados...).

Así nació la Asociación de Afectados de Martinsa de Móstoles y este post va dedicado a todos y a cada uno de sus 127 soci@s (Jose, Isabel, Carlos, Begoña, Germán, Carlos Andrés, Tamara, Ángel, Mónica, Cristobal, Pilar, Diana, Óliver, Alex...).

Luchadores que, junto con sus familiares y amigos, de un modo u otro, en mayor o menor medida, han aportado su granito de arena para lograr lo que otr@s afectad@s que confiaron sus ahorros e ilusiones a la misma causa no han logrado.

127 JASP que hemos estado presentes en reuniones con las administraciones competentes, asociaciones de consumidores, abogados, con la promotora, el banco e, incluso, con los responsables del proceso concursal.

En estos cuatro largos años no hemos cesado en nuestra lucha, estando presente en los medios de comunicación e incluso en los plenos municipales, sin tirar la toalla en ningún momento, a pesar de las noticias que recibíamos....

Pero esto no acaba aquí y no pararemos hasta que tengamos las llaves de nuestras casas. Entonces, tal vez la asociación desaparezca o cambie de objetivo que, cada día, gracias a la lucha y esfuerzo de tod@s, está más cerca.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mi república independiente

Cuando comencé mi aventura bloguera, hace ya cuatro años, mi propósito era escribir sobre aquello que me llamaba la atención (un viaje, una canción, una noticia...) y aportar mi punto de vista. Hace más de dos años que escribí mi último post y he decidido retomar esta aventura.

Uno de los temas que más traté fue la crisis y la burbuja inmobiliaria como una afectada, pues por entonces se me ocurrió la brillante idea de convertirme en propietaria.

Han sido cuatro años de berrinches, reuniones, denuncias, protestas y, por fin, el desgaste físico y emocional sufrido ha tenido su recompensa.

Comienzo una nueva etapa a la que me enfrento a solas y quiero plasmar mi experiencia al respecto.
Retomo la primera imagen de este blog y amplío hasta la puerta.

No me queda nada más que daros la bienvenida a mi rincón a, como dice cierta marca sueca, mi república independiente...

Adelante!!!


viernes, 1 de enero de 2010

Pasa el tiempo


Parece mentira… pero el año 2000 ha cumplido su primera década. Recuerdo cuando temíamos la llegada del nuevo siglo con todo eso del “Efecto 2000” y sus consecuencias apocalípticas. Pero ya han pasado 10 años y de Apocalipsis nada, una crisis económica importante pero nada del fin del mundo, parece que llega en el 2012….

El tema del paso del tiempo y su fugacidad ha sido objeto de inspiración desde siempre y grandes maestros han aprovechado en sus obras para hablar de él y recordarnos que la vida son dos días. “Vivir es caminar breve jornada” que decía Don Francisco de Quevedo. La verdad es que el paso del tiempo es la mayor de la preocupación de los mortales, que tratan de pararlo u ocultar sus huellas sobre el cuerpo de la manera que sea.

Cuando hablamos de este asunto hay dos tiempos verbales en los que nos fijamos: pasado y futuro. El primero, por aquello de que echar la vista atrás es bueno a veces y cualquier tiempo pasado fue mejor y nos gusta comparar con lo que estamos viviendo. No nos gusta el presente, huimos de él. Nos gusta crearnos expectativas y soñar despiertos con tiempos mejores que esperamos que vengan, lo que nos genera una gran angustia vital.

El problema viene cuando tu presente se termina y eres consciente de ello. Aprovechas el momento al máximo porque sabes que ya no hay futuro y el fin está cerca, aunque tus condiciones no lo permitan…. El otro problema, es cuando se quiere terminar con ese presente y el sufrimiento que genera. Nadie dijo que la vida es fácil (esto es algo que me repito cada día) y tenemos que construirla eligiendo entre las diferentes opciones que se nos presentan y es algo que también amarga al prójimo, pues no hay nada más difícil para el ser humano que elegir.

Al final la vida es un ratito con sus momentos amargos y dulces. Vale, seguro que más amargos que dulces o, a lo mejor todo lo contrario, lo que pasa es que lo bueno no nos afecta y las heridas siempre es lo que más duele. Los que hemos llegado al nuevo año tenemos un año por delante para seguir construyendo nuestra vida, pero nada de crearnos expectativas o buenos propósitos, lo mejor… son las sorpresas. Feliz 2010.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Caminos


Hace mucho que no entraba en mi rincón.... Hace poco lo hice y encontré el comentario de un gran amigo que me pedía que volviera..., pero no tenía ni ganas, ni tiempo.


Cuando inicié este blog, quería mantener el que había sido uno de los motores de mi vida y del que me había visto privada. Nació como un espacio para tratar la actualidad de sur madrileño, sobre todo de Móstoles, pero luego pasó a ser un rincón para comentar las pequeñas cosas de la vida y lo mejor era que había quien me leía y comentaba mis escritos!!!.


Pero dejé de escribir, cosas de la vida.., falta de tiempo, carencia de temas o simplemente el no tener ganas ni de levantarte (¿ves mujer del médico? aquí estamos igual...). Hoy decidí pasearme por aquí y leer las novedades por el universo bloguero y atendiendo a la petición del oyente, vuelvo a escribir.


Como estamos casi a finales de año que mejor que apuntarme a la moda del balance y hablar de mi 2009, un año muy raro y lleno de cambios. Comencé cambiando mi puesto de trabajo y volviendo al mundo de la Comunicación.


Al igual que os habrá ocurrido, el año ha terminado con ausencias y ganancias. Perdí a gente a la que quería mucho a algunos para siempre y he dado la bienvenida a nuevos pasajeros al tren de mi vida, incluso recuperé a otros que había dejado en antiguas estaciones. Por lo demás... sigo sin independencia....


Ahora viene un año más. El número es bonito, 2010 y hay quien tiene puestas muchas esperanzas en él. No es mi caso... lo que tenga que ser llegará.... Lo único que tengo de momento claro es que es Xacobeo, y que el pasado Xacobeo fue muy especial para mí y ya tengo programado mi primer viaje. Sí, como ya lo hice en 2004, volveré a gritar ultreya en la mejor compañía que se puede tener para andar por esos caminos. A ella dedico especialmente mi post y a todos aquellos que han estado a mi lado durante este año y me han animado a seguir y a dar un paso más en el sendero de mi vida.

miércoles, 15 de abril de 2009

El fin de la infancia


Estaba buscando un tema para retomar mi actividad bloguera cuando recordé a un chico que encontré hace unos días durante una breve visita a Tánger. Sí, durante mis pasadas breves vacaciones de Semana Santa pude hacer una escapadita al otro lado del Estrecho. Fue sólo un día, pero mereció la pena. Aunque era con una excursión organizada y había momentos en los que te sentías como si fueras parte de un rebaño humano, intentaba evadirme de los vendedores callejeros y captar el espíritu de la ciudad.

Volviendo al tema..., como parte del programa de la jornada paramos en un restaurante a degustar el típico couscous, los pinchitos de turno y, por supuesto, los dulces y el té verde. A la entrada me llamó la atención un chico y a la salida allí seguía, fiel a su negocio. Era muy bajito, ciego de un ojo y tenía una mano deformada con la que sujetaba las postales que intentaba vender a los turistas. No sé cuántos años tendría, pero me trajo a la memoria otra imagen, la de los niños de La India o los slumdogs que retrata la oscarizada película. La verdad es que nunca he estado en ese país y ganas no me faltan… Por eso, tal vez esas lesiones del niño de Tánger no eran normales. La película te muestra que hay bandas que trafican con estos muchachos que no dudan en privarles de sus sentidos para conseguir sus fines lucrativos. A lo mejor ese chico pasó por lo mismo o, lo que es peor, es su propia familia la que intenta sacar provecho de las deformidades de su hijo.

Al volver al ferry me quedé mirando a una familia española, comentaba la visita con sus pequeños, que reían emocionados al recordar su excursión por el mundo de las mil y una noches y parecían ajenos a la imagen de aquel chico del restaurante. Como él otros muchos niños no pueden disfrutar de esos momentos con sus padres, quienes en muchos casos les abandonan en manos ajenas para poder seguir viviendo sin importar el futuro de sus hijos.

Por fortuna puedo decir que vivo en un país en el que muchos niños siguen siendo eso, mejores o peores, pero, aunque en los tiempos que corren es difícil, podrán tener un buen recuerdo de esa bonita etapa de la vida que es la infancia.